
El año pasado estuve, por primera vez, todo el verano en Madrid. A excepción de 15 días de vacaciones al fresco cantábrico. Y por fin supe lo que era vestirse de verano porque ES verano. Y no, no estaba preparada. Pocos pantalones cortos, pocas prendas ligeras.
Este año empecé pronto la búsqueda de vestidos largos y vaporosos (al fin y al cabo me quedo porque trabajo, no para ir a la playa), un bikini nuevo, y algún que otro pantalón que pueda ponerme sin sentir que voy desnuda. Y entonces la moda, el capitalismo, la "gula" de consumir, y demás deficiencias que dan forma a mi personalidad, se fijaron en el tema del kimono, guardapolvo, bata, gabardina o como queráis llamarlo. ¿Sabéis de qué hablo? Os dejo la #inspo para que veáis y sufráis lo que siento...
Como veis, las opciones son muchas, aunque predominan estas claves:
- Largo maxi, hasta los tobillos como mínimo
- Estampado floreado
- Textura fluida, lo que lo hace perfecto para el verano
- Mangas preferiblemente largas
¿Qué os parece esta tendencia? ¿Picaréis los próximos meses?
xx




